A veces,

en el simple silencio de mis sueños

aparecen tus formas de mujer deseosa de caricias que a mis manos arranca…

a veces en el bullicio de mi mente despierta

tu nombre repica como campanas en mis mañanas. 

Se que no hace falta,

agregarle palabras a mis palabras para nombrarte. 

Porque estás en las partículas de mi piel

en el aroma de mis perfumes

y en la servilleta que limpian mis labios. 

Mis dolores humanos,

mi fortaleza espiritual están impregnados del aliento de tu voz…

y así entre los límites del si y del no

de los extremos pendulares de mis cosas

sos el negro,

el blanco

y los tonos de grises que me amparan. 

A veces los minutos avanzan hacia el destino del encuentro nocturno,

de los mensajes outlookianos

y en el final de ellos,

yo te espero agazapado entre mis sueños

y mi alegría se nutre de tus holas

y de tus despedidas. 

Cada día,

renovarme en vos… 

Cada día sentir el crecimiento en mi interior

con el pequeño secreto de nuestro sencillo amor.

 

Yuri Tabak

(Extraido de la Red Amigos y Poemas)